Me encanta la pala groenlandesa


La compré a mediados de Marzo y hasta el viernes pasado no pude probarla.
La estrené en la ría de Betanzos con bastante viento y los 3 primeros minutos fueron un desastre, supongo que por no encontrar el ángulo correcto de ataque: se me iba al fondo, giraba la muñeca como si fuese una europea, no era capaz de hacer apoyos…
Pero en poco tiempo me hice con ella y rápidamente tuve la sensación de que llevaba toda la vida remando con esa pala…
El tacto de la madera no tiene nada que ver con el de la fibra o el del aluminio.
Tampoco el deslizamiento es parecido al de una pala europea.  Lo que más me llamó la atención es la docilidad a la hora de sacar la pala del agua.
Tengo que decir que antes de pensar en comprarla, ya había leído bastante sobre la técnica de palada groenlandesa y visto varios vídeos de expertos inuits. Desde el primer momento me llamó la atención las diferencias respecto a las palas europeas en la posición de las manos, la inclinación horizontal de la pala, la mayor cadencia de paleo y las distintas técnicas para remar en distintas condiciones de viento, por ejemplo.
Pues bien, tras haber realizado esta mañana una salida en el embalse de Belesar, no tengo más que elogios y gratitud hacia la pala (muchas gracias Jakoi por haber construído esta maravilla).
He paleado muchísimo más y mucho más rápidamente que con cualquier otra pala europea. He disfrutado de la travesía mucho más confortablemente. He tenido la sensación de que me proporcionaba más velocidad y fiabilidad de paleo y no me he preocupado a la hora de “dar la vuelta” para regresar al punto de partida, ya que la exigencia de fuerza física de la pala groenlandesa es bastante menor que la de las europeas que he tenido.
Y algo que me ha llamado muchísimo la atención son las distintas posibilidades de paleo que permite: puedes palear lentamente o muy rápido, variar el ángulo horizontal, alargar o acortar la longitud de la palada en función de las necesidades de giro y también cambiar la posición de las manos , agarrando la pala por el extremo para hacer mucha más palanca.
Y todo esto sin que el viento moleste lo más mínimo.
También he notado que el deslizamiento de la pala dentro del agua es muy distinto al de las europeas. No sé si es porque coge más o menos agua, pero la sensación que tengo es que la pala sale del agua de una manera mucho más limpia y ya entra la otra pala en el agua casi sin que te des cuenta. Puede ser que al no tener que girar la muñeca derecha, en mi caso, el ataque en el agua se produce de una manera más natural, pero es un hecho que nunca hasta ahora había tenido esa sensación de seguridad y fiabilidad confortable con ninguna otra pala.
No sé si me he explicado demasiado bien, pero es que estoy tan contento con el rendimiento del palolijao que no pude esperar más para intentar transmitir mi experiencia a quién pueda interesar.
Seguiremos informando porque seguro que me he dejado muchas sensaciones nuevas en el tintero, si se puede decir así.
Rafa2013-08-05_12-50-50_876

Categorías: Bricolaje, Kayak, Palas, Técnica | Etiquetas: , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Me encanta la pala groenlandesa

  1. jílar

    Venga Rafa, pasa el corrector y deja ese marzo en minúscula. Se nota que lees mucho en inglés😉

  2. Perdona, jílar, pero yo soy de la vieja escuela y escribo los meses en mayúscula excepto cuando escribo en galego…

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